HOY.ES “8.400 jóvenes ni estudian ni trabajan” (N. Reigadas, 30/11/2009)

LA GENERACIÓN “NI NI”

Los sociólogos llaman a este fenómeno la generación ‘ni ni’ y culpan a los padres permisivos. Los datos de la EPA revelan que muchos pacenses de 16 a 29 años están totalmente inactivos

Fuente: Hoy.es

La típica frase ‘¿estudias o trabajas?’, muy usada para ligar, ya no vale para todos los jóvenes pacenses. Algunos menores de 30 años ni estudian ni trabajan ni tienen intención alguna de buscar empleo. No lo necesitan. En casa, sus familiares toleran o conviven con su inactividad. Tienen la comida puesta en la mesa, Internet y una paga semanal para sus gastos. El fenómeno ha crecido tanto que ya tiene nombre propio: la generación ‘ni ni’. Verónica, de 21 años, y Jonathan, de 19, aceptan que este término define sus vidas aunque no desean hacer pública su identidad «por vergüenza».

Generación "Ni Ni"
Ambos son pacenses, abandonaron los estudios hace años y viven en casa de sus padres sin ninguna perspectiva de futuro. «Me hace gracia lo de ‘ni ni’. No sé, me da igual lo que digan de mi. Tengo mi paga, salgo con mis amigos y no hago daño a nadie», se defiende la joven. A Jonathan no le gusta en absoluto la definición. «Es envidia. Yo trabajaré cuando quiera. Ahora tengo mi cuarto, mi ordenador y mi coche. No quiero más. Mis padres me dan la paliza a veces pero les digo que me voy a ir de casa si se pasan y al final, me dejan en paz».

Verónica y su amigo son un ejemplo del caso más común por el que surgen los ‘ni nis’. Se trata de jóvenes que finalizan la enseñanza obligatoria a los 16 años y no se inscriben como demandantes de empleo ni buscan trabajo por su cuenta. Simplemente, dejan pasar los años. La prueba de este fenómeno se encuentra en los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA). Según estimaciones del tercer trimestre de 2009, 8.414 pacenses de 16 a 29 años no son estudiantes, ni demandantes de empleo, ni tienen una incapacidad ni alegan ninguna razón para no buscar empleo.

En total, en la provincia de Badajoz hay 165.288 personas incluidas dentro de este grupo de edad por lo que la generación ‘ni ni’ supone un 5% de los jóvenes. Un cifra menor pero que, según los psicólogos, crecerá aún más en los años venideros y además, acrecentada por la crisis económica.

Sin embargo, las dificultades financieras no son la principal razón del fenómeno ‘ni estudian, ni trabajan’. Un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) de 2006 sobre la juventud europea apunta a varias claves: la escasa presión social, ya que los padres son mucho más permisivos que hace años, el fracaso escolar y la precariedad laboral.


Este estudio sociológico también revela un dato alarmante, de media, pasan cinco años en esta actitud de punto muerto hasta que los jóvenes reaccionan. Pero, ¿qué razones les han llevado a tener este tipo de vida?
Los sindicatos apuntan a un sentimiento de apatía y de falta de expectativas que provoca que se queden totalmente paralizados. «La oferta laboral y educativa que hay no se corresponde con sus ilusiones», explica Celia Martín, secretaria de Juventud de Comisiones Obreras en Extremadura, que añade que la crisis económica también es una crisis de valores. «La responsabilidad, el compromiso o la superación ya no se tienen en cuenta. No son importantes».

Más allá de los miedos juveniles, los pacenses menores de 30 años deben enfrentarse, según explica Martín, a un mercado laboral inestable y precario. Ante esta situación, optan por la vía fácil. «Deciden no arriesgarse. Se quedan con lo seguro; bajo el techo de sus padres que es lo más cómodo».

Pedro Durán, responsable de Juventud en el sindicato UGT, coincide con esta valoración. Para Durán, la juventud regional sale pronto de la escuela y por lo tanto, sólo puede optar a sectores poco cualificado, con contratos temporales y condiciones de precariedad. «Hace falta una política educativa homogénea», añade la secretaria de Juventud de CCOO, que también pide más compromiso por parte de los padres.

Sin ambición

Los padres, la falta de formación o la escasez de oportunidades laborales pueden ser las causas exteriores de esta generación ‘ni ni’. En cuanto a los afectados, las razones de su inactividad son todo un misterio, incluso para ellos. Un 2% se los 8.414 jóvenes pacenses de la generación ‘ni ni’ contesta que no sabe porqué no busca trabajo según los datos de la Encuesta de Población Activa.
La respuesta más llamativa, sin embargo, afecta a dos de cada diez de estos ‘ni nis’ que aseguran que no hacen nada para encontrar empleo porque creen que no van a conseguirlo. El resto simplemente marca otras causas para justificar su estado.
En el caso de Verónica, no quiere buscar trabajo con 21 años porque no sabe a qué dedicarse. «Lo que hay por ahí no me gusta. Yo paso de currar en un bar o en una tienda aguantando a la gente. No se me daba bien estudiar así que…», explica la joven sin ser capaz de finalizar su reflexión.
Jonathan sonríe a su lado y al preguntarle porqué el tampoco busca empleo, contesta: «porque no quiero encontrarlo», y se ríe.

Sin presentaciones, ni bienvenidas

Una vez llegado hasta aquí, por casualidad o siguiendo alguna pista, disfruta de tu tiempo en este cajón desastre, un baúl de opiniones sin ningún orden ni concierto.

Éste es mi baúl particular, todos tenemos uno, unas veces lo abrimos y otras veces no, pero lo llevamos a cuestas a casi todas partes. Es ese baúl que movemos de un lado a otro, mudanza a

Un baúl lleno de pensamientos

Un baúl lleno de pensamientos

mudanza y que nunca llegamos a abrir en la casa nueva porque no recordamos necesitar nada de lo que habita dentro, pero nos tranquiliza saber que las cosas que recordamos siguen ahí guardadas, a buen recaudo. Hasta que un día nos volvemos a mudar, y de nuevo lo volvemos a trasladar. Un baúl lleno de trastos viejos, recortes, fotos, libros, papeles, recuerdos, joyas, una bufanda vieja y un reloj sin cuerda del abuelo.

Pues éste es mi baúl, el que abro de vez en cuando para desempolvar algún objeto, alguna lectura, alguna nota en papel cuadriculado, algún pensamiento. Puedes asomarte a él cuando quieras, y puedes volverlo a cerrar cuando te apetezca. Si te apetece puedes dejar tu propio pensamiento, es un baúl de gran capacidad y tus palabras acompañarán en la próxima mudanza a las que ya habitan en el baúl.
Hagas lo que hagas, vete sintiendo que tu tiempo aquí ha merecido la pena.